De esta manera interpretó Isidro Manrique los collares de Doce Cuentas. Recreó un ambiente en el que el espectador se siente delante de una vitrina de seguridad observando una joya. Una luz sobre el collar rodeado de una oscuridad casi total, lo convierte en objeto de deseo a la vez que sugiere que alrededor de él no hay nada más.
Para las pulseras, Isidro recreó dos tipos distintos de ambientes. En uno de ellos un mantón negro se convirtió en la base por la que fueron pasando las diferentes pulseras consiguiendo de esta manera destacar el colorido de cada una de ellas.
En el otro ambiente, más rústico, las pulseras descansan en un tronco y dan la sensación de estar flotando en el ambiente. Me encanta.
Me sorprende a veces descubrir lo poco que conocemos de las personas a las que vemos habitualmente. Coincido muy a menudo con Isidro Manrique y hasta hace algo más de una semana no he descubierto que se dedica a la fotografía creativa. Ahora sé que ha recibido varios premios que lo acreditan como un buen fotógrafo y puedo dar fe de ello puesto que he visto algunos de sus trabajos. Él también ha descubierto que yo me dedico últimamente a la bisutería artesanal y después de ver este blog me propuso una colaboración en la que él ponía el objetivo y yo el objeto de la fotografía. Y esto es parte del resultado. El resto lo iré incluyendo en sucesivas entradas. Estos son algunos de los anillos de la colección de Doce Cuentas.